Gelinotte, la yegua de hierro que corrió hasta quedar exhausta

El remate de 29.1 en los últimos 400 metros vino a delatar el evidente cansancio de la campeona Gelinotte, que esta vez sintió más de cerca el galopar de Nohani, su compañera de divisa que aprovechó el paso ralentizado de la hija de Never Bend para acercarse en la recta final del Clásico General Joaquín Crespo de 1980.

 

Sendos gestos de los dos profesionales que más conocían a la vistosa zaina después de la carrera de milla y media denotaban preocupación por el desgaste de la pupila del stud Saltrón que ya había recorrido 9.600 metros desde el 4 de mayo, cuando inició su incursión en la Triple Corona de yeguas y sus conexiones decidieron correrla también contra los machos en la Triple Corona Nacional.

Una vez al pasar la meta en ganancia, el jinete Juan Vicente Tovar decidió detener a su conducida a los pocos metros, cerca de la inspección veterinaria, y su entrenador Millard Ziadie se abstuvo de pasear a la tresañera frente a las tres tribunas del hipódromo La Rinconada.

Aquel “paseíllo” era una suerte de ritual para el trainer jamaiquino. Ziadie saltaba a la pista a recibir a sus presentados y antes de guiar al ejemplar al paddock de ganadores hacía el recorrido con ademanes taurinos y su acostumbrado “pase de capote” mientras sostenía por las bridas al corcel vencedor. Los asistentes le respondían con aplausos y acompañaban su “faena”con extendidos gritos de “oleeee” que retumbaban en el óvalo de Coche como si del Nuevo Circo se tratara.

El caminar cansino de Gelinotte en los tramos finales del Joaquín Crespo hizo que el preparador optara por un recibimiento más modesto y sin someter a la yegua a esfuerzos innecesarios, sobre todo cuando ya había asegurado la triple diadema de las hembras y en una semana iría por la hazaña de la Triple Nacional.

 

La campeona Gelinotte

No era una fondista

La clase de Gelinotte le permitía llegar con cierta solvencia a los cuatro codos, aunque en opinión del periodista hípico y otrora director de la revista Gaceta Hípica, Oscar Armao Mendoza, la consentida del haras El Bosque “no era una fondista”. La mano de Ziadie fue determinante para que corriera más allá de la milla y pudiera dosificar los esfuerzos pese a la exigencia de participar en semanas seguidas contra los mejores exponentes de la generación de tres años.

“En Ziadie correr de domingo a domingo parecía lo normal o lo era. Su forma de entrenar lo permitía. Nunca vi que un caballo o yegua de su cuadra ejercitara 1.000 en 61 o 62- tiempos muy rápidos para un entrenamiento-, por ejemplo. Buena comida, mucho melón y galopes, solía decir”, recordó Mendoza.

En los días previos al Clásico República de Venezuela, la exhibición de la reina de La Rinconada en el tercer paso de la Triple de yeguas también produjo cierta preocupación entre la prensa especializada. El cronista y famoso pronosticador, José Luis D´Angelo Durán, admitió en su columna “Hipismo para Todos” que “la yegua no se vio como otras veces”, aunque recordó que “ella se ganaba más fácil a los machos que a las hembras”.

En los 2.400 metros del llamado “Derby Nacional”,Gelinotte enfrentaría a cuatro ejemplares tras el retiro de su compañera de divisa, Nohani.

 

Una gran asistencia para ligar a la campeona

La prueba que podía consagrar a Gelinotte como la primera ganadora de las seis gemas de las dos Triples en la historia del hipismo venezolano se disputó el domingo de 6 de julio de 1980, dos meses y dos días después que la descendiente de Mariachi iniciara su aventura hacia la gloria en los 1.600 metros del Clásico Hipódromo La Rinconada.

Las tribunas del coso capitalino recibieron una gran cantidad de aficionados y no es un lugar común resaltar que los tres graderíos se vistieron de gala. Los tiempos exigían cumplir con un código de vestimenta, que incluía traje y corbata para los asistentes a la tribuna B y en general un atuendo acorde con la nobleza del llamado Deporte de los Reyes. Cero bermudas o calzados en cholas como se hizo habitual años después.

Y es que La Rinconada, además de ser un recinto deportivo, era para la época un lugar de encuentro para lo más granado de la sociedad caraqueña. Semana a semana era común observar en sus majestuosos espacios a artistas, deportistas, escritores y dirigentes políticos, que se daban cita en la tribuna B o en el Jockey Club para almorzar, tomarse un trago o simplemente dejarse ver.

No obstante, la jornada de ese primer domingo de julio tenía una sola vedette y era Gelinotte. El afecto que recibía de la afición la campeona del Dr. Alfredo Toledo Guerrero era tan genuino que trascendía el aspecto azaroso de las apuestas. De hecho, sus seguidores no pudieron jugar a la yegua en las últimas carreras de la Triple por estar invalidada a ganador.

Ese detalle no impidió que los hípicos venezolanos ligaran con el corazón a Gelinotte e incluso le dedicaran pancartas en la jornada del República de Venezuela.

 

Una verdadera lástima

El tercero de la Triple Corona Nacional largó minutos después de las 4:30 de la tarde y en esencia se tornó en un gran duelo entre Gelinotte y el caballo Sweet Candy. Lamentablemente, la selectiva confirmó las dudas que había dejado la entrenada por Ziadie con su triunfo poco convincente de hace una semana en el Joaquín Crespo.

 

Gaceta Hípica con la información del tercer peldaño de la Triple Corona de 1980

 

La carrera tuvo su momento culminante al girar la última curva cuando los dos protagonistas se emparejaron en la punta. El exjinete Magín Zamora recuerda una anécdota que suele contar el piloto de Sweet Candy, Jesús Márquez. “Durante el recorrido, Márquez le dijo a Tovar-jockey de Gelinotte- que se fuera y que disparara en punta. Tovar le respondió que tenía todo controlado y Márquez le insistió en la última curva, pero al final se ganó a la yegua”, apuntó Zamora.

 

Desde el palco de prensa, Armao Mendoza escuchó una frase antes de que pasaran la raya que se le quedó grabada para siempre. “Cuando Sweet Candy rebasaba a Gelinotte en los últimos 100 metros, el periodista de Gaceta Hípica, Armando Pacheco Martínez, soltó un ´ohhh qué lástima’, aunque para algunos pronosticadores el resultado no fue sorpresa porque Sweet Candy era un magnífico potro”, afirmó el comunicador.

La frase de Pacheco Martínez se exteriorizó en el llanto de los asistentes al hipódromo y en los sonoros abucheos al ganador. Gelinotte cayó con honores apenas a tres cuartos de cuerpo para completar los 12 mil metros en los seis eventos selectivos. Literalmente, la yegua de hierro corrió hasta quedar exhausta.

@cristobnaranjo

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